Tenía 29 tacos la última vez que la escuché aquí, en mi casa. No sé si la
espera ha merecido la pena, lo que sí sé es que me la gocé como un puto
enano. Daba igual que el campo no estuviese lleno a reventar (había muy
buena entrada, eso sí). Lo importante de estas noches no es la cantidad,
sino la calidad. Y el público del Calderón estuvo (con el Grupo 51
encabezándolo en su máximo esplendor) sencillamente espléndido, mágico. Como
merece este torneo, qué carallo.
Pero el Atleti aporta mucho más a la Champions que el templo madrileño por
excelencia o este espectacular público. Ayer aportamos seriedad, oficio,
entusiasmo, saber hacer y un jugador, evidentemente, superlativo. Da igual
que esté mermado físicamente. Él sabe su rol aquí, y no quiere que nadie en
Europa se pierda su magia. Quién dude lo que le digo, que vea, de nuevo, ese
pedazo de chicharrito que metió el Kun apenas 5 minutos. Control de
etiqueta, recorte por aquí, golazo por allá. 1-0, y delirio en las gradas.
Pero tengo que ser sincero, a mi los franceses me gustaron cantidad. Me moló
su valentía (defendieron buena parte del encuentro con apenas 2 hombres en
línea). Probablemente valentía suicida si llegan a estar un tal Forlán, un
tal Simao y un tal Maniche, cierto, pero valentía, al fin y al cabo. No se
hundieron con el tanto inicial, y al poquito nos empataron, aprovechando
que, una vez más, el inefable Mariano quiso que su banda fuese la calle
Preciados en plenas fiestas navideñas, entrase por allí un puto gabacho como
Guti en un congreso de rimel para los ojos, y anotasen de forma inapelable
el certero centro con un buen cabezazo al segundo palo.
Ellos tuvieron una virtud: no se hundieron con nuestro tanto, ya digo.
Nosotros tuvimos otra: no nos rendimos con el suyo. Raúl García, cuando el
Kun ya estaba en la banda tras una criminal entrada de un defensor francés,
aprovechó una falta bien lanzada (reitero, no estoy bebido) del Marianico y
desvió el balón lo justo para que entrase en las mallas del portero
visitante.
Con este resultado, a la ducha, que hacía calor. ¿Después? Pues dominio
infructuoso del equipo francés, pero el Atleti se cambió la rojilblanca por
el mono de las 7 de la mañana, y a currar tocan, compañeros, que la cosa
está muy chunga.
Al final, lo típico de este bendito Club: no hay gloria sin sufrimiento, no
hay sufrimiento sin pasión. El Calderón patas arriba, todo Dios gritando
nuestro himno a grito pelado, y 3 puntos a la buchaca que nos dan media (y
digo media, aún queda camino por recorrer) clasificación para la siguiente
fase.
En aptitud estuvimos de diez. En orden, también. Quizás debimos aprovechar
alguna contra, pero al pobre Kun no se le puede pedir más, y a Sinama,
francamente, tampoco. Su trabajo fue encomiable, pero . en serio, ayer todos
se ganaron el pan que se comen. Ayer todos demostraron que merecen vestir
esa camiseta y portar ese escudo que tanto sentimos los que los sentimos. En
definitiva, ayer, el Atleti, fue el Atleti.
EL CRACK DEL PARTIDO: Pues casi todos: Ufaljusi, porque es el mejor fichaje
que hemos realizado este año (y hemos acertado en casi todos). El entusiasmo
desbordante de Miguelito de las Cuevas. No se esconde nunca, encara siempre,
y trabaja a destajo. Más no se le puede pedir. También Assunsao curreló lo
suyo. Lo del Kun es el compromiso con una identidad y unos colores
personificados (necesita un descanso ya, me da igual que juguemos en el Camp
Nou). Sinama es nuestro auténtico jugador número doce. Maniche, que a pesar
de estar lesionado, hizo caso a Aguirre cuando le pidió que les apoyase en
el banco (y terminó jugando y todo). Y la gente, esa maravillosa gente que
cuando al final remata un jugador gabachoa desde su casa y pasa lamiendo el
palo, se pone todo Cristo en pie, se alborota el pelo, saca sus bufandas al
cielo y gritan y animan al Atleti como si fuésemos la última vez que lo
podamos hacer. A todos ellos, chapeau. Cada día estoy más orgulloso de ser
de este equipo (cómo cambio en tal solo dos días, ¿Eh, colegas? Es lo que
tiene este torneo, es la mejor de las medicinas contra las depresiones).
LA DECEPCIÓN DEL ENCUENTRO: Debería de poner al de siempre, pero no lo voy a
hacer, va. ¡Otra copa de licor de café, por favor!
EL OM: A mi me gustó muchísimo su valentía. Les falta profundidad, se
pudieron llevar más (también nos pudieron empatar, ojo), pero vi un equipo
joven y entusiasta. Sí, me gustaron mucho, en serio.
ÁRBITRO: Un noruego, creo. Salvo que no le pitó una puta falta de las 15.000
que le dieron al Kun, la verdad es que no influyó en el resultado. Regulín,
regulán.
Conclusión final: el Kun tiene que descansar, ya. En serio. El tío es un
auténtico fenómeno, pero se nos va a romper. Da igual contra quién y en
dónde juguemos el sábado. Si queremos seguir disfrutando de esa magia que
alguien le ha dado, es mejor reservarla un poquito para se pose toda junta
de nuevo y la gocemos en su máximo esplendor. Aunque nos cueste puntos
ahora, la espera merecerá la pena, creedme.
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Un saludo.
Tomi. Grupo 51. GIn-Tonics Tour 2008-09
http://www.cronicasdeltomi.blogspot.com/
VAMOS, CAMPEÓN,
PON HUEVOS QUE HOY GANAMOS