Re: El Gran Farfalón...
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esp.rec.humor ]
Sujet: Re: El Gran Farfalón...
De: Mart...@terra.es (Marta Gurrea)
Groupes: esp.rec.humor
Organisation: Telefonica Data Espagna
Date: 15. Dec 2007, 12:23:24
References: 1 2
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Muy bueno
"Carlo Carla" <sordo21@hotmail.com> escribió en el mensaje
news:fj6en7$2fu$1@aioe.org...
> No está bien reírse de un pobre viejito, aunque sea todo un profesional
del
> espectáculo, como éste.
> La edad no perdona, y, algún día, eso lo habremos de sufrir todos...
> (... los que vivimos de romper cosas!)
>
>
> "Ferdy" <ferdy.perales@telefonica.net> escribió en el mensaje
> news:34c2a730-9d64-4b7d-bf67-166b5b8866c3@y43g2000hsy.googlegroups.com...
>
> Un viajante llegó a un pequeño pueblo. Era domingo en la tarde, y los
> domingos en la tarde suelen ser tediosos en cualquier lugar del
> mundo.
>
> El visitante se aburría en la recepción del único hotel que había en
> el lugar. Le dice el botones:
>
> -Lo noto fastidiado, señor.
> -Así es -admite el viajero-. En este pueblo no hay nada qué hacer.
> -Sí hay -lo corrige el del hotel-. Está El Gran Farfalón. -¿Quién? -se
> extraña el viajero.
> -El Gran Farfalón -repite el botones-. Actúa en el teatro de la
> esquina.
> Pregunta el viajante: Y ¿qué hace ese tal Farfalón?. Responde el otro:
> Si le digo lo que hace no me lo va usted a creer. Necesita verlo por
> sí mismo.
>
> Como no tenía nada qué hacer, el viajante se decidió a ir al teatro. A
> la hora anunciada comenzó la función. Un maestro de ceremonias
> anunció, magnílocuo:
>
> -¡Señoras y señores! Esta empresa se enorgullece en presentar a su
> máxima estrella: ¡El Gran Farfalón!. Aparece en escena un joven atleta
> vestido con blusa y mallas blancas bordadas con reluciente
> lentejuela.
> Se escucha una música sensual, y un reflector pone su luz en la figura
> del artista. Ante el asombro del viajero el musculoso atleta empezó a
> despojarse de sus atavíos, prenda por prenda, hasta quedar
> completamente al natural.
>
> Sale una linda ayudante, coloca frente al galán una mesita cubierta
> con un paño de fieltro verde, y sobre ella pone cuatro nueces. La
> música se vuelve más voluptuosa y sugerente.
>
> El Gran Farfalón se concentra, y con la sola fuerza de su pensamiento
> pone en alto su masculinidad, tras de lo cual procede a golpear y
> romper en mil pedazos con ella las cuatro nueces que tenía frente a
> sí. Un clamoroso aplauso saluda la hazaña del singular atleta.
>
> Pasaron 40 años, y otra vez el viajero acertó a hallarse en aquel
> pueblito. En el hotel reconoció al mismo botones y le dice:
> -Estuve en este pueblo hace 40 años, y vi actuar aquí a un artista
> singular.
> -Ya sé de quién me habla -responde el botones-. El Gran Farfalón.
> -Sí -replica el viajero con tono admirativo-. ¡Qué hombre
> extraordinario!.
> Le informa el del hotel: Todavía trabaja.
> -¡No lo puedo creer! -exclama el viajero, estupefacto.
> - Compruébelo usted mismo -replica el empleado-. Está en el mismo
> teatro, y la función no tarde en empezar.
>
> Se apresuró el viajante, compró su boleto y ocupó su butaca. Un
> maestro de ceremonias anuncia:
>
> -Señoras y señores. Esta empresa se enorgullece en presentar a su
> artista de siempre: ¡El Gran Farfalón!.
>
> Aparece en escena el artista. El otrora atleta estaba convertido en un
> viejo decrépito. Encorvado, senil, caminaba con pasos lentos y
> penosos. Se escucha la música, y el anciano procedió a despojarse de
> su atuendo, raído y desgastado ya.
>
> Su desnudez causaba lástima: se le podían contar las costillas;
> colgaba su piel, flácida. Aparece una joven y guapa ayudante y coloca
> frente al viejo la mesa con el paño de fieltro verde. Pero en vez de
> poner sobre ella cuatro nueces puso cuatro cocos.
>
> Se concentra el viejito, y ¡oh prodigio!: su varonía se volvió a
> alzar, triunfante, cual la de un hombre en plena juventud, y con ella
> el artista procedió a hacer pedazos los cuatro cocos. Se escuchó la
> ovación, atronadora.
>
> El viajero, entusiasmado, va al camerino del anciano. Todavía sin dar
> crédito a lo que había visto le dice lleno de admiración:
>
> -Oiga, señor: estuve aquí hace 40 años, y lo vi realizar su acto con
> nueces. Pasan cuatro décadas, regreso, ¡y ahora lo hace usted con
> cocos!.
>
> Responde el viejecito con voz doliente y tono de disculpa:
>
> -Es que ya no veo bien
>
>
> --
> Ferdy
>
>
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