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Más allá de los Juegos Olímpicos

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  Sujet:   Más allá de los Juegos Olímpicos  
 De: azazelgrig...@yahoo.es (ihwh_ihwh)
 Groupes: es.soc.militar
 Organisation: http://groups.google.com
 Date: 05. Aug 2008, 01:48:04
05-08-2008

Txente Rekondo
GAIN


Bajo el amparo del número ocho, con connotaciones relacionadas con
"felicidad" en China, el próximo día ocho de agosto, octavo mes del
año, a las 8:08 de la mañana, darán comienzo los Juegos Olímpicos de
Verano en China. Para el dragón asiático este acontecimiento es la
oportunidad esperada desde haca varios años para poder mostrar al
mundo los avances chinos y sobra todo su deseo de presentarse ante la
comunidad internacional como una alternativa seria a la lista de
potencias mundiales, emergentes o no, que pueden disputar en el futuro
la supremacía estadounidense en el teatro mundial, y tal vez
estructurar en torno suyo un nuevo orden mundial que acabe con el
unipolarismo hegemonizante que hoy en día mantiene Washington.

No ha sido un año fácil para el gobierno chino, las importantes
nevadas que colapsaron el país a finales de enero, las protestas de
Tibet en marzo, el accidente de trenes en abril, el terremoto de mayo,
o las recientes inundaciones en el sur del país, son acontecimiento
que podían haber puesto en tela de juicio ese manto de esperanza que
se creó en torno al ocho. Sin embargo, las reacciones del gobierno,
con sus máximos representantes a la cabeza, y la movilización de la
población ha permitido solventar de momento esos duros reveses.

Desde hace unos meses se ha desatado una especie de paranoia entre
algunos medios de comunicación occidentales, presentando buena parte
de las medidas adoptadas por el gobierno chino como "prueba
irrefutable" del déficit democrático que atesora. Obcecados en mostrar
interesadamente la cara menos amable del estado chino, olvidan con
ligereza que las anteriores citas olímpicas en sus propios países han
estado acompañadas de medidas similares. Desplazamiento de grupos de
población, pelotazos inmobiliarios, detenciones masivas, control de la
población, restricciones de movimientos? son experiencias que se han
repetido en los Juegos Olímpicos más recientes.

Esos abanderados de la ética y la democracia de corte occidental
deberían repasar la actuación de sus ancestros y recordar el trato que
desde Occidente se dio a China en el pasado. La actitud de Gran
Bretaña y Francia en el siglo diecinueve en torno a la llamada Guerra
del Opio es un buen ejemplo. Mientras que ahora se tiende a criticar a
China en temas de derechos humanos, libertad religiosa o corrupción,
se olvida que a través de la guerra del opio, toda una generación
china estuvo encadenada al consumo del mismo y causó un auge de la
corrupción hasta parámetros nunca vistos. La tendencia a aplicar
parámetros y ecuaciones eurocéntricas sobre todos los aspectos de la
vida, hace que se pase por alto la visión del mundo y la sociedad que
se tiene en otras realidades, bien sea China, África o cualquier otro
lugar del mundo.

China es un gigante en movimiento, toda lectura estática sobre
cualquier realidad de aquél país está abocada al fracaso. Se hace
necesario comprender por tanto que si bien los Juegos Olímpicos son un
reto lave a corto plazo, la complejidad china lleva aparejada un sin
fin de retos a medio y largo plazo.

El sistema político chino es uno de los mayores quebraderos de cabeza
para algunos analistas occidentales. La lucha por el poder dentro del
propio Partido Comunista de China (PCCh) ha sido una constante a lo
largo de su historia, pero esos peligros de desestabilización han sido
superados en cada una de las ocasiones que se han planteado. La
evolución ideológica dentro de las líneas fundamentales del PCCh es
clave para entender esa realidad y para echar por tierra las teorías
quietistas en torno al propio partido. Las teorías de los tres
representantes de Jiang Zemin ha dado paso a la construcción de "la
sociedad armoniosa" de Hu Jintao, y son buen aprueba de que la
política gubernamental china no es estática.

El 17 Congreso del PCCh del pasado año situó sobre la mesa un nuevo
reto, encaminado a "avanzar con el pensamiento de la libración", lo
que algunos han venido en definir como la tercera ola de las reformas
políticas chinas. No obstante sería un grave error intentar entender o
equiparar estas reformas políticas bajo los parámetros occidentales de
democracia, los representantes chinos prefieren hablar de ?extender la
democracia de base y participación?.

En ese sentido se están sucediendo las experiencias participativas,
sobre todo en las zonas rurales, donde la participación de base en los
pueblos está recuperando y movilizando la participación política.
Unido a ello está la instauración del sistema "zhengfa", oficinas
políticas y judiciales, que busca poner fin a determinados excesos de
algunos representantes regionales y políticos. También hay que situar
en ese contexto de cambios el ?sistema de tenencia?, que pretende dar
poder real a los delegados del partido.

Los dirigentes chinos son conscientes que el desarrollo económico
puede estar generando desequilibrios importantes, y que éstos si no se
atajan pueden desembocar en serio riesgos para la estabilidad del
sistema, de ahí que sigan desarrollando una política para frenar la
inflación, combatir la corrupción, continuar con las reformas
políticas y conservar el medioambiente, entre otros. Por todo ello
sería redundar en un error intentar encuadrar la visión reformista de
los dirigentes chinos en los ?modelos democráticos? auspiciados por
Occidente.

Las desigualdades económicas son otra fuente de inestabilidad en auge.
Muchas de las protestas que se suceden a lo largo del año en China
(denominadas oficialmente como "incidentes masivos" que requieren la
intervención policial) están unidas a los desequilibrios económicos
(zonas urbanas/ rurales, entre regiones?) que se producen. Algunas
medidas económicas han traído consigo el aumento considerable del
desempleo en las ciudades chinas, mientras que en las zonas rurales el
desarrollo de proyectos no agrícolas, la compre de tierras, el
desplazamiento de la población hacia las ciudades, también ha generado
bolsas de desempleados.

Las políticas impuestas por instituciones internacionales han sido
parte de las causantes de esa situación. La privatización de algunas
empresas y servicios han contribuido a que las desigualdades se
sucedan en China. El gobierno chino es consciente de que la
desigualdad regional es una fuente de divisiones políticas que puede
afectar negativamente a dos de sus pilares programáticos, la
estabilidad (wending) y el desarrollo (fazhan).

Cuando la gente rechaza alguna actuación de las autoridades, y se
encuentra sin salida para canalizar sus protestas y demandas, se
desatan los actos violentos contra las representaciones oficiales del
gobierno. Choques por intereses empresariales frente a reclamaciones
populares, demolición de viviendas, bajas compensaciones sobre
tierras, y en ocasiones además aparecen ciertos componentes étnicos,
son algunos de los motivos que generan las protestas en China. Porque
como señala un analista local, "por norma general el pueblo chino
siempre ha sido muy tolerante, pero como cualquier persona, la
tolerancia tiene sus límites".

Una característica de esta nueva coyuntura es la emergencia de los
llamados nuevos ricos. Este año se cumplen treinta años del inicio de
las reformas económicas de la última era china, lo que ha supuesto al
mismo tiempo la formación de un grupo de nuevos ricos que en china
reciben todo un abanico de nombres (xingui-nuevos ricos; dakuan-
derrochadores; xin zibenjia-nuevos capitalistas; fuhao-ricos y
poderosos). Pero en esta ocasión tampoco nos vales los parámetros
occidentales para catalogarlos como nueva clase media., ya que la
composición y conceptualización de éstos es mucho más compleja.

Los nuevos ricos son un grupo compuesto por élites económicas, la
pequeña burguesía emergente y los profesionales ligados a sectores
económicos en ascenso. No todos los componentes de ese grupo son ?
super-ricos?, existe una jerarquía en cuento al estatus y el poder
político, pero es evidente que existe una cierta relación entre poder
económico y político. La participación de los llamados "empresarios
privados" ha sido central en el desarrollo del sistema económico
chino, junto a ellos la aparición de los nuevos profesionales y otro
tipo de capital humano también ha contribuido a las citadas
transformaciones. La velocidad de algunos de estos cambios dificulta
identificar y clasificar los factores claves en el mismo. Pero la
aparición de nuevas formas de consumo, ligadas al lujo y el ocio, y
dirigidas hacia esa nueva clase puede acabar convirtiéndose en un arma
de doble filo.

Históricamente, la población china ha sido muy dad al consumo, pero si
eso trae acarreado el aumento de las distancia entre unos y otros, el
desequilibrio puede ser fatal. Finalmente, los llamados nuevos ricos
han mostrado su rostro en otros lugares, su expansión internacional
parece preocupar a sus competidores occidentales, quienes no ven
ningún problema si esos ricos se mantiene de puertas adentro en China
(lo que podría suponer un cambio favorable para los intereses de esas
compañías extranjeras en el país asiático), pero que temen la
competencia en el resto del mundo.

El desarrollo sostenible y el medio ambiente son motivos de
preocupación para el gobierno chino. Una doble amenaza pende sobre el
futuro chino, por un lado los problemas relacionados con una
sobrepoblación y su desarrollo, que genere erosiones, deforestaciones
y desertificación. Por otro lado, el rápido crecimiento industrial
puede generar nuevos problemas de polución y desequilibrios
regionales. Las instituciones internacionales, a pesar de toso,
reconocen que en los últimos veinte años, el gobierno chino lleva
dando pasos importantes para poder corregir esos riesgos. De aquí en
adelante, el gobierno de Beijing deberá ser capaz de regular el
crecimiento de la sociedad con los problemas medioambientales que se
generen, al tiempo que haga frente en esa misma línea a las demandas
que esa sociedad en crecimiento pueda solicitar.

Muy unido a lo anterior están las políticas sociales, el crecimiento
demográfico y la demanda alimentaria. China ha sabido mantener un
adecuado equilibrio entre el crecimiento de su población y el acceso
de ésta a una adecuada alimentación, de hecho, la importación de
alimentos en China es muy pequeña. La tan criticada en Occidente
política de "un sólo hijo" ha sido clave en esa éxito que permite
mantener el delicado balance entre crecimiento de la población,
seguridad alimentaria y desarrollo humano (India podría ser la otra
cara de la moneda). Los indicadores de desarrollo (expectativa de
vida, ingresos per cápita, acceso a la educación, servicios sanitarios
o accesibilidad a la alimentación) no sólo no han empeorado, sino que
han progresado en China.

Otros temas en torno a la mujer, la familia, la educación, la salud o
las desigualdades sociales están siendo abordados por los gobernantes
chinos, conscientes que el buen desarrollo de los mismos son claves
para mantener la armonía social o desarrollar una sociedad armoniosa.
Una política que ha permitido eliminar casi por completo la ?pobreza
absoluta?, que está recomendando mayores inversiones en servicios
sociales, que al mismo tiempo introduce un sistema de impuestos
progresivo, donde los que más tiene pagan más, y que busca afianzar el
rumbo de China tanto dentro como fuera de sus propias fronteras.

En los próximos meses china también tendrá que lidiar con otros retos
importantes. Los movimientos secesionistas, la relación de Taiwán, los
desequilibrios étnicos y regionales, son algunos de ellos. Las
protestas de la población tibetana o uyghur pueden verse acrecentadas
durante la celebración de los JJOO, pero la existencia de esas
demandas transciende al ámbito olímpico, y si no se afrontan desde el
diálogo y la negociación, perdurarán en el tiempo.

La sacrosanta unidad territorial china, unida a lo anterior y a las
relaciones con Taiwán también estará en la agenda china en el futuro.
Un acuerdo negociado con Taiwán es la base para el restablecimiento de
unas relaciones normalizadas y la rebaja de la tensión regional. Sin
olvidar las demandas étnicas de algunas minorías que se están viendo
desplazadas por la hegemonía Han y que pueden generar importantes
quebraderos de cabeza a los dirigentes chinos.

La duración temporal de las Olimpiadas no debe impedir ver el
transfondo de una compleja realidad que representa el dragón chino,
con sus retos y sus cambios, pero siempre en base al deseo de la
población china y no a un guión elaborado por actores extranjeros en
línea con los intereses de éstos.

TXENTE REKONDO.- Gabinete Vasco de Análisis Internacional (GAIN)


DateSujet  Auteur
05.08.
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