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miércoles, 09 de julio de 2008
Las aves cantoras con una personalidad arriesgada y que se exponen más
a los depredadores tienen también más éxito en los cortejos sexuales,
según un estudio realizado por investigadores belgas y húngaros y
publicado en la revista PLoS ONE.
Pero, ¿cómo se conoce el temperamento de un ave durante un simple
flirteo? Muy sencillo: escuchándola cantar. Desde hace tiempo se sabe
que el canto de las aves juega un papel importante y bien conocido en
la selección sexual, además de definir la personalidad de los
distintos individuos. Un canto llamativo es propio de aves osadas, ya
que no sólo atraen el interés de las hembras sino que también llaman
la atención de los depredadores. El repertorio vocal de un ave también
dice mucho de su idiosincrasia: los individuos más aventureros
exploran un mayor rango de hábitats, donde escuchan sonidos variados
que incorporan después a sus cantos.
Para comprobar cómo influye todo esto a la hora de encontrar pareja,
los investigadores registraron el canto de 24 machos de una población
de papamoscas collarinos europeos, monógamos, y realizaron pruebas de
comportamiento. Los resultados revelaron que los papamoscas que
cantaban en postes bajos cercanos a la vegetación eran identificados
como exploradores y arriesgados en las pruebas de personalidad. Y que
estos individuos ligaban más que los “tímidos” que se situaban en los
postes altos, ya que las hembras se mostraban atraídas por su
“osadía”. Al fin y al cabo, desde el punto de vista evolutivo, la
valentía y el espíritu aventurero son rasgos de personalidad que
suelen aumentar el éxito reproductivo, explican los investigadores.
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http://www.muyinteresante.es/ciencia-natura/los-valientes-ligan-mas.html
Por si las moscas, quiero hacer saber a cualquier chica o mujer que
lea este grupo de noticias que los tengo como Daredevil, el hombre sin
miedo, y que mi e-mail es el que figura arriba.
De hecho, y fuera de coñas, a veces he pensado formar una asociación
de apoyo a los afectados por el Síndrome de Marty McFly, entre los que
me incluyo, condición que me ha traído no pocos sinsabores.