Re: (IVÁN): EL PECADO CAUTIVA A SU VICTIMA, Y NO LA SUELTA, SI JESUCRISTO NO ES SU PROFESION DE FE
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Sujet: Re: (IVÁN): EL PECADO CAUTIVA A SU VICTIMA, Y NO LA SUELTA, SI JESUCRISTO NO ES SU PROFESION DE FE
De: webmestreLaS...@gmail.com (Crom el nórdico)
Groupes: es.humanidades.filosofia
Organisation: http://groups.google.com
Date: 15. Apr 2008, 00:14:05
References: 1
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No soy creiente (ni ateo; soy agnóstico) y no creo en Dios. Por lo
tanto, y solo es mi opinión, no me gusta este texto (del cual he leido
dos párrafos).
Además, hablando des de el punto de vista literario, lo creo demasiado
largo, quizás deberías abreviarlo o dividirlo en capítulos...
En fin, un abrazo!!
On 31 Març, 23:21, valarezo <valar...@netzero.com> wrote:
> Sábado, 29 de marzo, año 2008 de Nuestro Salvador Jesucristo,
> Guayaquil, Ecuador - Iberoamérica
>
> (Cartas del cielo son escritas por Iván Valarezo)
>
> EL PECADO CAUTIVA A SU VICTIMA, Y NO LA SUELTA, SI JESUCRISTO NO ES SU
> PROFESION DE FE:
>
> El pecado es mortal para cualquier ser viviente, como el arma más
> poderosa de toda la tierra y del más allá también; y <<sólo nuestro
> Jesucristo pude realmente librarlo de su mal eterno>>, en un momento de
> oración y de fe, en el nombre sagrado de nuestro Salvador Jesucristo.
> El pecado es la puerta a la muerte del infierno y, a la vez, la puerta
> final para la segunda muerte del alma viviente del impío en el lago de
> fuego; pero <<sólo nuestro Señor Jesucristo es la puerta>> para el
> camino, la verdad y la vida antigua hacia nuestro Padre Celestial que
> está en el reino de los cielos.
>
> El pecado jamás se sacia de devorar el alma preciosa y muy valiosa,
> por cierto, para nuestro Padre Celestial y para su Espíritu Santo:
> pero sólo Jesucristo es quien no sólo nos libera de los poderes
> escondidos del pecado, sino que igualmente <<sacia el hambre y la sed
> de nuestras almas infinitas en todos los lugares de la tierra>>. Por lo
> tanto, solo nuestro Señor Jesucristo libera al hombre del poder del
> pecado, para ver la vida eterna desde ya, en un día como hoy, por
> ejemplo, <<para que luego el pecado muera en su lugar eterno del lago
> de fuego>>, y más no el alma preciosa del hombre y de la mujer de la
> humanidad entera.
>
> Desde luego que hay poder y gloria de salvación y de sanidad infinita
> en el desplazamiento del nombre del Señor Jesucristo, <<si tan sólo el
> impío cree en su corazón, e invoca con sus labios su nombre ungido y
> salvador para su alma infinita>>, en esta vida y en el más allá,
> también, eternamente y para siempre. Y sin la bendición de nuestro
> Señor Jesucristo, entonces <<nadie podrá jamás dejar de ser impío o
> impía delante de nuestro Creador y de Sus Diez Mandamientos Muy
> Santos, por cierto, para el corazón y para la vida eterna>> de todo
> hombre, mujer, niño y niña de la humanidad entera, en la tierra y en
> el paraíso igual, eternamente y para siempre.
>
> Porque es sólo la bendición constante y sobrenatural del Ángel del
> SEÑOR, nuestro Salvador Jesucristo, como en los días de la antigüedad,
> que realmente libera el alma del hombre de ser impío y así también el
> alma de la mujer de ser impía delante de Dios y de Sus Mandamientos
> Muy Sagrados, ciertamente <<para gozar desde ya las bendiciones del
> cielo>>. Es por eso que todo aquel que se aleja del Señor Jesucristo
> muere, así como Adán y Eva comenzaron a morir en el paraíso, <<porque
> se habían alejado del Árbol de la vida>> para tomar del fruto prohibido
> para mal de muchos, en el cielo, en la tierra y en la eternidad
> porvenir, por ejemplo.
>
> Por esta razón, el necio peca, alejándose cada vez más y más de toda
> verdad y justicia del SEÑOR y de su unigénito, ¡nuestro Salvador
> Jesucristo!; pero el que ama la paz, por inicio, <<siempre busca la
> verdad y la justicia aún en los hombres sin entendimiento alguno de
> nada>>, con el fin de acercarse cada vez más a su Creador Celestial. Y
> nuestro Hacedor lo deja acercarse a él por amor a su Árbol de la vida,
> y por amor infinito también a Sus Diez Mandamientos Santos y Eternos
> del cielo y de la tierra, <<para que por fin haya paz y ricas
> bendiciones, señales y maravillas manifestadas en su misma vida día y
> noche y por siempre en la eternidad>>.
>
> Esto es algo que el impío no lo hace así por así en su corazón jamás,
> porque su espíritu humano vive junto con el espíritu de error de
> Satanás, <<para ofender cada vez que pude Los Sagrados Mandamientos del
> cielo y de la vasta creación de nuestro Creador y de su Árbol de vida
> eterna, su gran rey Mesías>>, ¡el Cristo! Y sin la honra de Los
> Sagrados Mandamientos de nuestro Dios, entonces el impío camina por el
> camino antiguo de la oscuridad <<para tropezar siempre con lo que está
> a su paso>>; y es en uno de estos pasos ciegos, cuando cae en el mal
> eterno del infierno <<para no volverse a levantar, para ver la luz del
> día una vez más>>.
>
> Por ello, sus propias maldades cautivarán al impío, y será alcanzado
> por el mal eterno, como en las cuerdas de su propio pecado, y sin que
> nadie jamás tenga que hacer nada para destruirlo; es decir, que el
> impío se destruye a si mismo, <<por falta de conocimiento del Espíritu
> de la sangre y de la vida del gran rey Mesías>>. Ciertamente, el
> pensamiento del impío es siempre oscuridad en su corazón, <<porque no
> sabe que el Árbol de la vida descendió del paraíso para cumplir
> fielmente con el amor sobrenatural de honrar y de exaltar sublimemente
> Los Diez Mandamientos de Dios y de Moisés>>; y esta ceguera espiritual
> ha ultimado a muchos ya, desde la antigüedad y hasta nuestros días.
>
> Para que así <<su vida cambie drásticamente de las tinieblas de violar
> día y noche Los Sagrados Mandamientos del cielo a la luz más brillante
> que el sol>>, nuestro Salvador rey Mesías, quien realmente, con su vida
> y con su sangre santísima, las ha cumplido fielmente para fin del
> pecado y para vida de los que creen en nuestro Creador hondamente.
> Porque nuestro Padre Celestial jamás podrá ser burlado por el pecador,
> por más astutas que sean sus palabras; puesto que haga lo que haga el
> malo en su vida, en contra de su prójimo y de su Dios, <<tiene su
> recompensa en su día de juicio y de justicia infinita en la tierra y
> en el más allá, también>>.
>
> Nuestro Dios es bueno; su amor y su misericordia <<son renovadas cada
> día del año para los que le aman a él, por medio de su fruto de vida
> eterna>>, así pues no les falte ningún bien del cielo ni de la tierra,
> hoy y por siempre en la nueva eternidad venidera de su nuevo reino
> sempiterno. Es por eso que nuestro Hacedor detesta el pecado, la
> maldad, las mentiras, las infamias, las calumnias y todos los pecados
> del impío y de la impía, pero aún así los ama con todo su corazón y
> con toda su alma santísima, <<porque son obras de sus manos después de
> todo, para gloria de su reino infinito, si únicamente creen en
> Jesucristo>>.
>
> Por este motivo nuestro Creador lucha día y noche, con la ayuda idónea
> de su Espíritu Santo y de sus ángeles, para alejar el pecado del
> corazón del hombre, de la mujer, del niño y de la niña de las naciones
> de la tierra, y así en su lugar <<Sus Diez Mandamientos Santos y con
> sus decretos perfectos sean honrados infinitamente>>. Y cada vez que
> Sus Mandamientos Santos son deshonrados, en cualquier lugar de la
> tierra, entonces <<la ira de nuestro Padre Celestial se enciende con
> mayor fuerza que antes>>; los ángeles están listos continuamente para
> ejecutar sus juicios sobre los impíos>>, para honrar sus leyes y sus
> decretos muy sagrados, los cuales enriquecen sólidamente la vida
> cotidiana de sus hijos e hijas.
>
> Porque el curso del pecado en la vida del hombre es hacia una colisión
> directa en contra de la ira de Dios, para ser destruido de una vez por
> todas y para siempre en el infierno y finalmente en su segunda muerte
> eterna del más allá, el lago de fuego; por eso, <<Dios prefiere
> destruir al pecado antes que al pecador>>. Porque nuestro Padre
> Celestial no desea el mal eterno para ningún impío, sino todo lo
> contrario; nuestro <<Dios desea el arrepentimiento del pecador para que
> así Sus Diez Mandamientos Eternos sean honrados en su vida y en la
> vida de los suyos, también>>, para gloria y para honra infinita de su
> nombre muy santo.
>
> Porque nuestro Dios busca día y noche, y como desde siempre, la gloria
> y la honra debida a su nombre muy santo, <<el cual habita en perfecta
> santidad>>, en ningún otro lugar del reino de los cielos, sino sólo <<en
> el Espíritu de la vida gloriosa del corazón del Árbol de la vida, su
> Hijo amado>>, ¡nuestro gran rey Mesías! <<Respetuosamente, la gloria del
> nombre santísimo habita, por inicio, en el Espíritu de Los Diez
> Mandamientos, para ser honrados en los corazones>> de todos los
> hombres, mujeres, niños y niñas de la humanidad entera, como los
> ángeles fieles lo han hecho desde siempre, gracias a nuestro Salvador
> Jesucristo; pero el impío no conoce esta verdad fundamental en su vida
> y muere.
>
> Es por eso que el impío y así también la impía mueren día y noche sin
> gloria y sin honra alguna en sus corazones de Los Mandamientos
> Sagrados del cielo y de toda la vida, <<porque no conocen, en verdad,
> quien es el Señor Jesucristo directamente y personalmente para cada
> uno de ellos, desde la antigüedad y hasta nuestros días>>. Pues todos
> están ciegos, ciegos como la misma oscuridad antigua del mal y sin
> Jesucristo. <<El impío y la impía viven ciegos sin la honra ni la
> gloria de Los Mandamientos, preceptos y leyes sagradas de la vida del
> cielo y de la tierra>>, para ser honrados por los que aman a nuestro
> Creador, en el espíritu y en la verdad infinita del fruto del Árbol de
> la vida eterna, ¡nuestro gran rey Mesías!
>
> El impío muere enredado en la misma trampa de sus mentiras de siempre,
> <<porque escogió ciegamente el camino de la deshonra de Los Diez
> Mandamientos Sagrados de nuestro Padre Celestial>>, en vez de escoger
> el camino de la verdad y de la vida eterna a nuestro Padre Celestial y
> a Sus Mandamientos cumplidos e infinitamente honrados por nuestro
> Señor Jesucristo. Y cuando el impío y la impía mueren, <<mueren porque
> están secas sus vidas de toda verdad y de justicia de Los Diez
> Mandamientos>>, eternamente cumplidos y cabalmente honrados en el
> Espíritu de la sangre y de la vida de nuestro Árbol de vida; por eso,
> el impío no lleva gloria alguna para nuestro Creador en su alma en la
> eternidad venidera.
>
> Porque en la muerte del impío no hay gloria alguna para nuestro
> Creador ni para su Árbol de vida, nuestro Señor Jesucristo, sino sólo
> tristeza en su corazón santo y en el corazón de su Espíritu Santo y de
> sus huestes angelicales, también, por ejemplo; y <<nuestro Dios no es
> un Dios que ama la tristeza, sino la alegría infinita>>. Porque cada
> vez que se salva un impío o una impía, en cualquier lugar de la
> tierra, <<entonces hay fiesta en el cielo, con sus ángeles, con su
> Espíritu y con su Árbol de vida, además de muchos seres santísimos del
> reino, también>>; porque más poderes extraordinarios descienden del
> cielo para bien de muchos, cuando el impío ama al Señor Jesucristo.
>
> Y esta alegría celestial e infinita, sólo llega día y noche a sus
> corazones sumamente santos e infinitamente gloriosos de nuestro Padre
> Celestial, de su Espíritu Santo y de sus ángeles celestiales, <<por
> medio de nuestra fe sobrenatural, en el nombre sagrado y ungido de su
> Hijo amado>>, ¡nuestro Salvador Jesucristo! Porque no hay otro nombre
> glorioso y sumamente ungido por nuestro Padre Celestial que el nombre
> de su Hijo amado, nuestro Árbol de vida y de salud eterna, <<para
> alegrar su corazón y así también el corazón de cada hombre, mujer,
> niño y niña de la humanidad entera>>, comenzando con Israel, como en la
> antigüedad y como siempre, por ejemplo.
>
> Es por eso que es muy bueno honrar y exaltar la Ley Sobrenatural de
> nuestro Padre Celestial en nuestros corazones día y noche y sin cesar
> jamás, <<para que entonces haya más alegría, por razones de nuestra fe,
> en el nombre del Señor Jesucristo, en el reino de los cielos con su
> Espíritu Santo y con sus ángeles gloriosos, también>>. Porque lo único
> que hay en el paraíso y en la tierra, que verdaderamente pude destruir
> el pecado en la vida del pecador y de la pecadora de toda la tierra,
> sin duda alguna, <<es el mismo Espíritu antiguo del fruto del Árbol de
> la vida eterna, la sangre y la vida gloriosa del Hijo de Dios>>,
> ¡nuestro Salvador Jesucristo!
>
> ¿Adán, qué no daría de su vida celestial, hoy mismo, para volver a
> aquel día del paraíso?, cuando nuestro Creador le dijo a él: Come y
> bebe del fruto del Árbol de la vida, para que vivas infinitamente en
> la paz y en la felicidad de tu Dios y Padre Celestial de tu vida y de
> tu linaje humano. Para que así aprendas a amar a tu Dios y Fundador de
> tu vida y de tus hijos e hijas en el paraíso y en todos los días de tu
> existencia infinita; <<y sólo así has de ser feliz eternamente y para
> siempre, en donde sea que vivas en ésta vasta creación, la cual
> siempre contemplas en todo tu derredor>>.
>
> Pero, aparentemente como ya sabemos muy bien, Adán no entendió el
> llamado de Dios <<para creer en su corazón en su Árbol de vida>>; porque
> si Adán hubiese creído en el Árbol de la vida, <<entonces la vida en
> nuestro mundo, de hoy en día y de siempre, hubiese sido totalmente
> diferente y muy feliz, como sin Satanás, por ejemplo>>. Es por eso que
> estamos llamados, por nuestro Dios mismo, desde los primeros días de
> la antigüedad, <<ha honrar y ha exaltar el nombre glorioso de su
> unigénito, nuestro gran rey Mesías, el Señor Jesucristo>>, para que su
> corazón santo esté siempre alegre con cada uno de nosotros, en cada
> momento de su vida santa y gloriosa del cielo.
>
> Y si nuestro Dios está alegre con cada uno de nosotros, <<entonces
> bendiciones tras bendiciones descienden del cielo en el corazón y en
> la vida de la humanidad entera>>, para que siempre haya riquezas y
> jamás falta de nada; es por eso que tenemos que amar a su Árbol de
> vida, <<para que no nos falte nunca ninguno de sus alimentos
> celestiales>>. Y el que no ama a su Árbol de vida, nuestro Señor
> Jesucristo o nuestro gran rey Mesías, <<entonces hiere a su Dios y
> Creador de su vida, como cualquier vil pecador o pecadora de toda la
> tierra, que ni ama a Dios, ni teme a ningún de sus preceptos
> infinitos, por ejemplo>>.
>
> Ciertamente, nuestro Dios no desea volver a ser herido en su corazón
> santo, como Adán lo hirió a Él terriblemente, como jamás había sido
> traicionado por ningún ángel, en el día que comió del fruto prohibido
> del árbol de la ciencia del bien y del mal para volverse en un impío
> delante de su presencia santísima y sumamente gloriosa del paraíso.
> Por ello, sin Jesucristo, todos son unos impíos e impías en todos los
> lugares del paraíso, de la tierra y del más allá también, como en el
> mundo de los muertos, el infierno y el lago de fuego eterno; es más,
> <<nadie pude ser santo delante de Dios, sin Jesucristo en su corazón>>,
> como con los ángeles del cielo, por ejemplo.
>
> Porque los ángeles son muy santos en si, definitivamente, para estar
> con Dios siempre; por lo tanto, ellos mismos fueron creados
> perfectamente santos en el día de su creación, por los poderes
> sobrenaturales de la palabra de nuestro Creador, <<pero sin Jesucristo
> en sus vidas no son tan santos para nuestro Dios, para que estén
> delante de su presencia gloriosa ininterrumpidamente>>. Por deducción,
> el que no tiene al Señor Jesucristo viviendo en su corazón, sea ángel
> del cielo u hombre del paraíso o de la tierra, <<para nuestro Dios es
> un impío más>>; entonces nuestro Dios ciertamente detesta el pecado
> desde siempre; y Él haría todo lo necesario <<para arrancarlo del
> corazón del pecador, sin jamás hacerle daño a nadie>>.
>
> Porque nuestro Dios no creo al hombre para que lleve el pecado de
> Satanás en su cuerpo humano, sino <<sólo el Espíritu de la gracia
> salvadora de la sangre y de la vida gloriosa y sumamente santísima de
> su unigénito>>, ¡nuestro único Árbol de la vida del paraíso, de la
> tierra y de la Nueva Jerusalén Santísima e Infinitamente Gloriosa! Y
> aunque esto es verdad, en el cielo y en la tierra, nuestro Dios por
> más que lo desee así, no podrá jamás ayudar al impío a librarse de su
> pecado, <<si no llama a Jesucristo con sus labios para que entre en su
> corazón y lo libere de sus tinieblas, como en un momento de fe y de
> milagros, por ejemplo>>.
>
> Ciertamente, el impío tratara de librarse de su terrible mal, a como
> pueda, <<pero sin la ayuda del nombre del SEÑOR, creador del cielo y de
> la tierra, no lo lograra jamás>>; porque simplemente no hay fuerza
> humana que pueda remover el pecado de la vida del hombre y de la mujer
> de toda la tierra. Entonces no lo lograra jamás por más que lo intente
> así, pues es como si él mismo tratara de volver a su pasado y no pecar
> nunca más en contra de la Ley Celestial, ya que <<el espíritu del
> pecado es más fuerte que el hombre de la tierra, pero jamás tan fuerte
> como Dios o como su Árbol de vida>>.
>
> Porque si el pecado fuese más fuerte que nuestro Dios y que de su
> Árbol de vida, pues entonces <<jamás hubiese descendido del cielo como
> el unigénito para salvar al hombre de sus males y de su muerte eterna,
> como del mundo de los muertos y del lago de fuego>>, sino que la
> historia del hombre seria otra y muy triste también. Es por eso que
> cuando el impío cae en su propia trampa en su vida mundana de
> mentiras, de calumnias, de infamias y demás males comunes de Satanás y
> de sus ángeles caídos, pues <<no podrá librarse jamás de su pecado,
> porque el pecado es más fuerte que su corazón en tinieblas y sin la
> luz de Jesucristo>>.
>
> Pues se enreda progresivamente su corazón y su espíritu humano en las
> tinieblas de su pecado, cada vez que intenta darle la vuelta a su
> problema (as), para encontrar su salida de Él; puesto que el pecado es
> una trampa del más allá, <<para destruir su vida a como pueda, no sólo
> en la tierra sino en el infierno, también>>. Por lo tanto, el impío cae
> aún más profundo en las profundidades de sus mismas tinieblas, <<porque
> el pecado es como arena movediza, en donde la victima cada vez que se
> mueve se hunde más hacia el fondo>>, como hacia el mundo de los muertos
> o el infierno, por ejemplo, para no volver a ver la luz del día nunca
> más.
>
> Y esto terrible le sucede al impío progresivamente <<cada vez que se
> mueve con su pecado>>, porque el poder del pecado funciona hacia abajo
> y más nunca hacia arriba, como el poder de nuestro Jesucristo o del
> Árbol de la vida, por ejemplo, que cada vez que bendice nuestras vidas
> con su nombre muy santo, <<entonces vamos hacia arriba>>; pues crecemos.
> Es decir, <<que vamos poco a poco creciendo cada día>>, espiritualmente
> hablando, <<hacia donde está nuestra nueva vida infinita del cielo>>,
> como en el paraíso o como en La Nueva Jerusalén Santa y Perfecta del
> nuevo reino de Dios y de su Árbol de vida eterna, ¡nuestro Salvador
> Jesucristo!, y hasta que finalmente desaparezca todo recuerdo del
> pecado en nuestras vidas eternas.
>
> Donde, realmente volveremos a las manos de nuestro Creador una vez
> más, sin el conocimiento del pecado, como en el día de nuestro
> formación en su imagen y conforme a su semejanza celestial; pero esta
> vez <<ha de ser para quedarnos con Él, para vivir la vida de La Nueva
> Jerusalén Celestial>>, en donde la luz del Mesías alumbra soberanamente
> y con autoridad. Es decir, que cada vez que el impío trata de
> escaparse de su pecado, por sus propias fuerzas humanas, <<lo que
> realmente está haciendo es cavando su hoyo en la tierra aún más
> profundo de lo normal>>, si lo podríamos decir así, para no sólo tocar
> fondo sino para pisar ya el mismo mundo de los muertos, como el
> infierno violento.
>
> Entonces cada vez que el impío toca su propio pecado para arrancarlo
> de su vida, realmente <<lo que está haciendo es manchándose más que
> antes de las tiemblas de su mismo mal>>; porque el pecado es como el
> fuego que cada vez que intentas apagarlo, <<lo que hace es que se
> aumentan más sus llamas para arder con mayor fuerza que antes>>. Como
> quien dice, para el impío tratar de escapar de su pecado por si mismo
> o con la ayuda de otro pecador como Él mismo, es, como echarle leña al
> fuego, para que entonces el fuego se haga más ardiente y feroz que
> antes en su vida; es decir, <<que su situación espiritual empeora cada
> vez más, para su final inevitable>>.
>
> Entonces el impío se está ahogando día y noche en su propia maldad que
> él mismo creo, cuando profirió maldad e infamia con sus labios en
> contra de su prójimo y en contra de Dios y de Sus Diez Mandamientos
> Infinitamente Santos, por cierto; y <<el acoso del Ángel del SEÑOR en
> contra de él es constante y sin parar nunca>>. Porque no sólo es Dios y
> su Espíritu que pelean en contra de todo aquel que no honre Sus Diez
> Mandamientos Santos, sino que también es el Ángel del SEÑOR, <<el
> guardián constante de sus preceptos y de sus decretos celestiales,
> para que el hombre los cumpla en los días de su vida y en todos los
> lugares de la tierra>>.
>
> Además, el impío se siente rodeado por la ira de Dios y de su Espíritu
> Santo que descienden sin cesar en contra de su vida y de los suyos
> también, <<para que se arrepienta de su maldad y haga lo correcto en su
> vida, cuanto antes mejor, para que no se pierda su alma infinita en el
> infierno eterno>>. Y así también cada uno de los suyos se libre de su
> maldad eterna y de sus tinieblas terribles, porque el mal del impío no
> sólo es para Él, sino también para cada uno de los suyos, es decir,
> <<si es que ellos no se arrepienten de haber ofendido la Ley Celestial
> y sus decretos santos en sus vidas cotidianas, por ejemplo>>.
>
> Porque el que tiene al Señor Jesucristo en su corazón, entonces <<la
> ira de Dios y sus muchos juicios ya no caerán sobre él para tocar su
> vida y destruirla por haber violentado Los Diez Mandamientos Eternos>>,
> sino que la persona vive para volver a ver sus nuevos días de vida,
> llenos de los frutos de vida eterna del Mesías. Y la vida del impío va
> de mal en peor diariamente, porque la ira de Dios está en contra de Él
> y de los suyos también, no tanto para destruirlos como a impíos
> terribles, <<sino para hacerles saber que el camino del mal, el cual le
> lleva la contraria continuamente a Los Diez Mandamientos, es de muerte
> y de destrucción eterna>>.
>
> Por lo tanto, el Espíritu Santo con la ayuda del Ángel del SEÑOR obra
> diariamente en el corazón del impío no sólo para que se arrepienta de
> su maldad en contra de Dios y de sus preceptos y leyes sagradas, <<sino
> para que se aleje de su pecado, cuanto antes mejor, para que su mal no
> toque a otros nunca más>>. Porque el poder del pecado en la vida del
> impío tiene poder para hacer daño constantemente en la vida de los
> demás y en todo su derredor también, <<como con los que no han conocido
> al Señor Jesucristo en sus corazones aún, como su único y suficiente
> Salvador de sus vidas+ en la tierra y en el paraíso, por ejemplo>>.
>
> Es decir, para que de esta manera el mal del pecado, de haber violado
> la Ley Santa de Dios con sus preceptos y ordenanzas, entonces no siga
> su curso de mal en peor en la tierra, <<destruyendo así a muchos
> desdichados que no tienen nada que ver con las mentiras, infamias u
> obras del impío o de la impía, por ejemplo>>. Porque el mal del pecado
> no se queda en un solo lugar cuando nace, sino que se mueve a muchos
> lugares rápidamente, como flor silvestre que crece por doquier y hasta
> como fuera de control también, <<para repercutir terriblemente en la
> vida de muchos desdichados para mal de sus vidas y hasta para
> destrucción o degeneración de generaciones venideras,
> indudablemente>>.
>
> Es decir también que cuando Dios trata con el impío no sólo es para
> que se arrepienta y se aleje de su maldad, de la cual ha provocado la
> ira de Dios en su vida y en la de los suyos también, <<sino para que el
> pecado no se propague, ni toque la vida inocente de otras gentes en la
> tierra>>. Porque nuestro Dios no busca el mal de nadie jamás, sino sólo
> el bien del cielo para cada hombre, mujer, niño y niña de la humanidad
> entera, para que entonces <<sólo Él sea conocido como el único Dios,
> Creador del cielo y de la tierra, para gloria y honra infinita de su
> nuevo reino celestial, como La Nueva Jerusalén Gloriosa del cielo>>.
>
> Porque sólo hay un Dios en el cielo y en la tierra y así también un
> sólo Espíritu Santo y un solo Árbol de la vida, nuestro Salvador
> Jesucristo, <<para librarnos y limpiarnos día y noche de nuestros
> pecados y de las profundas tinieblas de Satanás y de sus ángeles
> caídos, por ejemplo, en nuestras vidas cotidianas en toda la tierra>>.
> Porque nuestro Padre Celestial sólo desea desatar bendiciones tras
> bendiciones, milagros tras milagros, maravillas tras maravillas, para
> que las gentes de las naciones de la tierra vivan en paz <<y siempre
> llenas de gozo y de alegría del cielo en sus corazones y en todas sus
> almas vivientes, también, como con sus millares de ángeles en el
> cielo, por ejemplo>>.
>
> Es decir, también que si hoy mismo decides alejarte de tus pecados, al
> recibir al Señor Jesucristo en tu corazón, como tu único y suficiente
> salvador de tu vida, entonces los males del pecado y de sus muchas
> tinieblas dejaran de ser en ti y en los tuyos, también, <<para que sólo
> conozca el bien del cielo cada vez más>>. Porque <<todos los bienes del
> cielo>>, como toda su gloria santísima de nuestro Padre Celestial, de
> su Espíritu Santo y de su Árbol de vida, <<son realmente para cada
> hombre, mujer, niño y niña de la humanidad entera, para que vivan
> felices sus vidas con el temor de su amor milagroso en sus corazones
> infinitos, eternamente y para siempre.
>
> Porque nuestro Dios no creo al hombre para que sea un impío más en el
> reino de Satanás, <<sino para que sea su hijo e hija en la tierra y así
> también en el paraíso y en la nueva vida infinita de La Nueva
> Jerusalén Sagrada y Sumamente Gloriosa del cielo, por ejemplo>>. Ahora,
> el que sufre su mal, o el mal de otros, día y noche, como el impío o
> como la impía, por ejemplo, <<no es culpa de nuestro Dios>>, sino falta
> constante de la presencia gloriosa y sumamente milagrosa del nombre
> ungido y salvador del Árbol de la vida eterna, ¡nuestro Señor
> Jesucristo!
>
> Porque sólo con el nombre del Señor Jesucristo en el corazón del
> hombre, de la mujer, del niño y de la niña, el pecado muere, y si el
> pecado muere entonces esto significa, <<que los males mueren
> sucesivamente, como enfermedades y todas clases de maldades, infamias,
> mentiras y hasta el mismo Satanás también, con su infierno y con su
> lago de fuego amenazante>>. Pero como el impío está ciego por sus
> propias tinieblas de los pecados de su corazón, de sus labios y de sus
> manos, entonces camina dando vuelvas de un lado para el otro, <<como
> cuando Israel iba y venia en un sólo lugar, como en círculos, en el
> desierto, para luego después de cuarenta años finalmente heredar la
> Tierra Prometida>>.
>
> Y así por fin ver la luz que no conocían aún, tal cual como Moisés la
> vio y la conoció sobre el Sinaí, para empezar la liberación de Israel
> de las terribles tinieblas de sus enemigos de la antigüedad, <<para
> entonces servirle libremente al Dios Viviente, para alcanzar nuevas
> glorias y santidades eternas jamás alcanzadas incluso ni por los
> ángeles>>. Pues libres infinitamente de sus enemigos antiguos eran los
> hebreos, para servirle con amor y con fe del corazón al SEÑOR, creador
> del cielo y de la tierra, <<y así vivir para Él infinitamente sólo en
> sus nuevas vidas encontradas por Moisés, en la luz del Mesías,
> ardiendo en las llamas del Altar de Dios sobre lo alto del Sinaí>>.
>
> Esto era una señal celestial y mesiánica sobre el Sinaí,
> proféticamente hablando, como sobre la cima de la roca eterna, en las
> afueras de la gran Jerusalén de la Tierra Prometida, para librar al
> impío de su mal eterno, <<si tan sólo creía en su luz en su corazón y
> confesara con sus labios su nombre santísimo>>, ¡a nuestro Salvador
> Jesucristo! Porque lo primero que Moisés vio, antes de ver y de hablar
> con el Ángel del SEÑOR sobre el Sinaí, entre llamas y humo
> desconocido, fue la luz de la salvación de Israel del poder de sus
> enemigos, <<para que entren posteriormente a sus nuevas tierras
> escogidas por Dios, para que vivan en paz con su Árbol de vida eterna,
> infinitamente>>.
>
> Pues así es el impío o la impía de la tierra, va por su camino de
> tinieblas sin saber hacia donde le llevaran sus pasos en sus días
> porvenir, sabe que va a volver a tropezar una vez más, pero no sabe
> dónde ni como, <<porque la ira de Dios está sobre su vida para mal y
> para los suyos, también>>. Además, la ira de Dios ha de estar sobre la
> vida del impío y de la impía, <<y sólo hasta que despierte de su maldad
> y se vuelva a su Dios, Creador de su nueva vida infinita en la
> tierra>>, para vivirla ya en la tierra, en el paraíso y en La Nueva
> Jerusalén Santa y Gloriosa del cielo.
>
> Porque la vida santa, la cual nuestro Señor Jesucristo la ha traído a
> nuestras vidas desde el paraíso, ha sido realmente para comenzar a
> vivirla desde ya en nuestro mundo de hoy en día, <<para posteriormente
> entrar con ella, establecida en nuestros corazones y en nuestros
> espíritus humanos, al nuevo reino celestial de Dios y de su Árbol de
> vida eterna>>. Es decir, que nosotros no vamos por la nueva vida eterna
> en el nuevo reino de los cielos, prometida por nuestro Padre Celestial
> a cada uno de nosotros en toda la tierra, <<sino que la llevaremos ya
> con nosotros mismos en nuestros corazones, como con nuestro Señor
> Jesucristo, como con el único gran rey Mesías de nuestras nuevas vidas
> infinitas>>.
>
> Ahora, lo que si vamos a recibir en el nuevo reino celestial <<a de ser
> nuestros nuevos cuerpos glorificados por el Espíritu de la sangre y de
> la vida misma, gloriosa y santa, de nuestro gran rey Mesías>>, con una
> corona de oro y de vida eterna sobre nuestras cabezas, y vestidos
> nuestros nuevos cuerpos endiosados con ropas reales del cielo. Pues
> seremos infinitamente una conglomeración de naciones de reyes y
> sacerdotes, para servir a nuestro Padre Celestial y a su nombre muy
> santo por los siglos de los siglos, <<gracias a la obra suprema y
> sumamente gloriosa de nuestro Árbol de vida eterna, en nuestros
> corazones y en nuestras vidas humanas, de hoy en día y de siempre, por
> ejemplo>>.
>
> Y nuestro Creador castiga al impío y a la impía de la tierra día y
> noche, no porque se plazca en arruinar sus vidas, <<sino para que se
> arrepientan de sus transgresiones>>, como de sus mentiras, de sus
> infamias, de sus calumnias y de sus muchas malas obras en contra de su
> palabra viviente, <<y para que finalmente hablen verdad siempre>>.
> Porque una nación sin Satanás, ya es un paraíso terrenal entre las
> naciones del mundo entero, como el Israel de la antigüedad y su
> Tabernáculo glorioso. Y si las demás naciones siguen el buen ejemplo
> de la palabra y de Los Diez Mandamientos y de sus decretos sagrados,
> entonces <<el mundo entero llegaría a ser ese paraíso terrenal, por el
> cual Dios soñó desde siempre en donde el hombre viva infinitamente
> feliz con Él y con su Árbol de vida eterna, eternamente y para
> siempre>>.
>
> Porque el propósito de nuestro Padre Celestial, y así también de su
> Espíritu, de su Árbol de la vida y de sus millares de ángeles, <<es de
> que Sus Diez Mandamientos con sus decretos y preceptos sagrados sean
> cumplidos en el corazón de cada hombre, mujer, niño y niña>>, para que
> haya menos tinieblas y más luz en el mundo entero. Pero como el impío
> no ve esta gran verdad en su corazón, pues entonces sigue su curso de
> maldad y de oscuridad eterna en su vida cotidiana, <<sin saber hacia
> donde va jamás>>; como los hebreos en el desierto, dando vueltas por
> todos lados y hasta que por fin murieron cansados, sin ver jamás la
> Tierra Prometida, salvo sus retoños.
>
> Y nuestro Dios no nos quiere ver muertos, tendidos en el desierto,
> sino vivos, para que vivamos para él y para su gloria santísima, <<la
> cual viene a nosotros día tras días, si tan sólo creemos en el
> Espíritu de la sangre y de la vida gloriosa de su Árbol de vida, su
> unigénito>>, ¡nuestro único gran rey Mesías del cielo! Por tanto, el
> impío no tiene que sufrir ni menos morir en sus pecados abominables de
> siempre; lo único que nuestro Dios espera de él, es que se arrepienta
> de sus pecados, antes hoy que mañana, para que los días venideros no
> sean de tinieblas sino de la luz del paraíso, ¡nuestro único Árbol de
> vida del cielo y la tierra!
>
> Si, nuestro Señor Jesucristo es la única libertad del pecado, para el
> pecador y para la pecadora de la humanidad entera. Y fuera de nuestro
> Señor Jesucristo no hay salvación alguna en el paraíso, ni en la
> tierra ni menos en el más allá, eternamente y para siempre. Si, con el
> Señor Jesucristo <<ya no hay pecado alguno en tu vida>>, sino sólo una
> vida abundante de muchas cosas gloriosas, como milagros, prodigios y
> maravillas en abundancia de nuestro Dios y de su Espíritu Santo, ¡para
> enriquecer tu corazón y cada momento de tu vida en la tierra y en el
> paraíso, eternamente y para siempre!
>
> El amor (Espíritu Santo) de nuestro Padre Celestial y de su Jesucristo
> es contigo.
>
> ¡Cultura y paz para todos, hoy y siempre!
>
> Dígale al Señor, nuestro Padre Celestial, de todo corazón, en el
> nombre del Señor Jesucristo: Nuestras almas te aman, Señor. Nuestras
> almas te adoran, Padre nuestro. Nuestras almas te rinden gloria y
> honra a tu nombre y obra santa y sobrenatural, en la tierra y en el
> cielo, también, para siempre, Padre Celestial, en el nombre de tu Hijo
> amado, nuestro Señor Jesucristo.
>
> LAS MALDICIONES BIBLICAS, para los que obran maldad día y noche,
> (Deuteronomio 27: 15-26):
>
> "'¡Maldito el hombre que haga un ídolo tallado o una imagen de
> fundición, obra de mano de tallador (lo cual es transgresión a la Ley
> Perfecta de nuestro Padre Celestial), y la tenga en un lugar secreto!'
> Y todo el pueblo dirá: '¡Amén!'
>
> "'¡Maldito el que le reste importancia a su padre o a su madre!' Y
> todo el pueblo dirá: '¡Amén!'
>
> "'¡Maldito el que cambie de lugar los limites de propiedad de su
> prójimo!' Y todo el pueblo dirá: '¡Amén!'
>
> "'¡Maldito el que desvié al ciego de su camino!' Y todo el pueblo
> dirá: '¡Amén!'
>
> "'¡Maldito el que falsee el derecho del extranjero, del huérfano y de
> la viuda!' Y todo el pueblo dirá: '¡Amén!'
>
> "'¡Maldito el que se acueste con la mujer de su padre, porque
> descubre la desnudes de su padre!' Y todo el pueblo dirá: '¡Amén!'
>
> "'¡Maldito el que tenga contacto sexual con cualquier animal!' Y todo
> el pueblo dirá: '¡Amén!'
>
> "'¡Maldito el que se acueste con su hermana, hija de su padre o hija
> de su madre!' Y todo el pueblo dirá: '¡Amén!'
>
> "'¡Maldito el que se acueste con su suegra!' Y todo el pueblo dirá:
> '¡Amén!'
>
> "'¡Maldito el que a escondidas y a traición hiera de muerte a su
> semejante, sin causa alguna!' Y todo el pueblo dirá: '¡Amén!'
>
> "'¡Maldito el que acepte soborno para matar a un inocente, sin causa
> alguna!' Y todo el pueblo dirá: '¡Amén!'
>
> "'¡Maldito el que no cumpla las palabras de esta ley, poniéndolas por
> obra en su diario vivir en la tierra!' Y todo el pueblo dirá: '¡Amén!'
>
> LOS ÍDOLOS SON UNA OFENSA / AFRENTA A LA LEY PERFECTA DE DIOS
>
> Es por eso que los ídolos han sido desde siempre: un tropiezo a la
> verdad y al poder de Dios en tu vida. Un tropiezo eterno, para que la
> omnipotencia de Dios no obre en tu vida, de acuerdo a la voluntad
> perfecta del Padre Celestial y de su Espíritu Eterno. Pero todo esto
> tiene un fin en tu vida, en ésta misma hora crucial de tu vida. Has de
> pensar quizá que el fin de todos los males de los ídolos termine,
> cuando llegues al fin de tus días. Pero esto no es verdad. Los ídolos
> con sus espíritus inmundos te seguirán atormentando día y noche entre
> las llamas ardientes del fuego del infierno, por haber desobedecido a
> la Ley viviente de Dios. En verdad, el fin de todos estos males está
> aquí contigo, en el día de hoy. Y éste es el Señor Jesucristo. Cree en
> Él, en espíritu y en verdad. Usando siempre tu fe en Él, escaparas los
> males, enfermedades y los tormentos eternos de la presencia terrible
> de los ídolos y de sus huestes de espíritus infernales en tu vida y en
> la vida de cada uno de los tuyos también, para la eternidad del nuevo
> reino de Dios. Porque en el reino de Dios su Ley santa es de día en
> día honrada y exaltada en gran manera, por todas las huestes de sus
> ángeles santos. Y tú con los tuyos, mi estimado hermano, mi estimada
> hermana, has sido creado para honrar y exaltar cada letra, cada
> palabra, cada oración, cada tilde, cada categoría de bendición
> terrenal y celestial, cada honor, cada dignidad, cada señorío, cada
> majestad, cada poder, cada decoro, y cada vida humana y celestial con
> todas de sus muchas y ricas bendiciones de la tierra, del día de hoy y
> de la tierra santa del más allá, también, en el reino de Dios y de su
> Hijo amado, ¡el Señor Jesucristo!, ¡El Todopoderoso de Israel y de las
> naciones!
>
> SÓLO ESTA LEY (SIN ROMPERLA) ES LA LEY VIVIENTE DE DIOS
>
> Esta es la única ley santa de Dios y del Señor Jesucristo en tu
> corazón, para bendecirte, para darte vida y vida en abundancia, en la
> tierra y en el cielo para siempre. Y te ha venido diciendo así, desde
> los días de la antigüedad, desde los lugares muy altos y santos del
> reino de los cielos:
>
> PRIMER MANDAMIENTO: "No tendrás otros dioses delante de mí".
>
> SEGUNO MANDAMIENTO: "No te harás imagen, ni ninguna semejanza de lo
> que esté arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas
> debajo de la tierra. No te inclinarás ante ellas ni les rendirás
> culto, porque yo soy Jehová tu Dios, un Dios celoso que castigo la
> maldad de los padres sobre los hijos, sobre la tercera y sobre la
> cuarta generación de los que me aborrecen. Pero muestro misericordia
> por mil generaciones a los que me aman y guardan mis mandamientos".
>
> TERCER MANDAMIENTO: "No tomarás en vano el nombre de Jehová tu Dios,
> porque Él no dará por inocente al que tome su nombre en vano".
>
> CUARTO MANDAMIENTO: "Acuérdate del día del sábado para santificarlo.
> Seis días trabajarás y harás toda tu obra, pero el séptimo día será
> sábado para Jehová tu Dios. No harás en ese día obra alguna, ni tú, ni
> tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu sierva, ni tu animal, ni el
> forastero que está dentro de tus puertas. Porque en seis días Jehová
> hizo los cielos, la tierra y el mar, y todo lo que hay en ellos, y
> reposó en el séptimo día. Por eso Jehová bendijo el día del sábado y
> lo santificó".
>
> QUINTO MANDAMIENTO: "Honra a tu padre y a tu madre, para que tus días
> se prolonguen sobre la tierra que Jehová tu Dios te da".
>
> SEXTO MANDAMIENTO: "No cometerás homicidio".
>
> SEPTIMO MANDAMIENTO: "No cometerás adulterio".
>
> OCTAVO MANDAMIENTO: "No robarás".
>
> NOVENO MANDAMIENTO: "No darás falso testimonio en contra de tu
> prójimo".
>
> DECIMO MANDAMIENTO: "No codiciarás la casa de tu prójimo; no
> codiciarás la mujer de tu prójimo, ni su siervo, ni su sierva, ni su
> buey, ni su asno, ni cosa alguna que sea de tu prójimo".
>
> Entrégale tu atención al Espíritu de Dios y deshazte de todos estos
> males en tu hogar, en tu vida y en la vida de cada uno de los tuyos,
> también. Hazlo así y sin mas demora alguna, por amor a la Ley santa de
> Dios, en la vida de cada uno de los tuyos. Porque ciertamente ellos
> desean ser libres de sus ídolos y de sus imágenes de talla, aunque tú
> no lo veas así, en ésta hora crucial para tu vida y la vida de los
> tuyos, también. Y tú tienes el poder, para ayudarlos a ser libres de
> todos estos males, de los cuales han llegado a ellos, desde los días
> de la antigüedad, para seguir destruyendo sus vidas, en el día de hoy.
> Y Dios no desea continuar viendo estos males en sus vidas, sino que
> sólo Él desea ver vida y vida en abundancia, en cada nación y en cada
> una de sus muchas familias, por toda la tierra.
>
> Esto es muy importante: Oremos junto, en el nombre del Señor
> Jesucristo. Vamos todos a orar juntos, por unos momentos. Y digamos
> juntos la siguiente oración de Jesucristo delante de la presencia
> santa del Padre Celestial, nuestro Dios y salvador de todas nuestras
> almas:
>
> ORACIÓN DEL PERDÓN
>
> Padre nuestro que estás en los cielos: santificada sea la memoria de
> tu nombre que mora dentro de Jesucristo, tu hijo amado. Venga tu
> reino, sea hecha tu voluntad, como en el cielo así también en la
> tierra. El pan nuestro de cada día, dánoslo hoy. Perdónanos nuestras
> deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. Y no nos
> metas en tentación, mas líbranos del mal. Porque tuyo es el reino, el
> poder y la gloria por todos los siglos. Amén.
>
> Porque si perdonáis a los hombres sus ofensas, vuestro Padre Celestial
> también os perdonará a vosotros. Pero si no perdonáis a los hombres,
> tampoco vuestro Padre os perdonará vuestras ofensas.
>
> Por lo tanto, el Señor Jesús dijo, "Yo soy el CAMINO, y la VERDAD, y
> la VIDA ETERNA; nadie PUEDE VENIR al PADRE SANTO, sino es POR MÍ".
> Juan 14:
>
> NADIE MÁS TE PUEDE SALVAR.
>
> ¡CONFÍA EN JESÚS HOY!
>
> MAÑANA QUIZAS SEA DEMASIADO TARDE.
>
> YA MAÑANA ES DEMASIADO TARDE PARA MUCHOS, QUE NO LO SEA PARA TI Y LOS
> TUYOS, EN EL DÍA DE HOY.
>
> - Reconoce que eres PECADOR en necesidad, de ser SALVO de éste MUNDO y
> su MUERTE.
>
> Disponte a dejar el pecado (arrepiéntete):
>
> Cree que Jesucristo murió por ti, fue sepultado y resucito al tercer
> día por el Poder Sagrado del Espíritu Santo y deja que entré en tu
> vida y sea tu ÚNICO SALVADOR Y SEÑOR EN TU VIDA.
>
> QUIZÁ TE PREGUNTES HOY: ¿QUE ORAR? O ¿CÓMO ORAR? O ¿QUÉ DECIRLE AL
> SEÑOR SANTO EN ORACIÓN? -HAS LO SIGUIENTE, y di: Dios mío, soy un
> pecador y necesito tu perdón. Creo que Jesucristo ha derramado su
> SANGRE PRECIOSA y ha muerto por mi pecado. Estoy dispuesto a dejar mi
> pecado. Invito a Cristo a venir a mi corazón y a mi vida, como mi
> SALVADOR.
>
> ¿Aceptaste a Jesús, como tu Salvador? ¿Sí _____? O ¿No _____?
>
> ¿Fecha? ¿Sí ____? O ¿No _____?
>
> Si tu respuesta fue Si, entonces esto es solo el principio de una
> nueva maravillosa vida en Cristo. Ahora:
>
> Lee la Biblia cada día para conocer mejor a Cristo. Habla con Dios,
> orando todos los días en el nombre de JESÚS. Bautízate en AGUA y en El
> ESPÍRITU SANTO DE DIOS, adora, reúnete y sirve con otros cristianos en
> un Templo donde Cristo es predicado y la Biblia es la suprema
> autoridad. Habla de Cristo a los demás.
>
> Recibe ayuda para crecer como un nuevo cristiano. Lee libros
> cristianos que los hermanos Pentecostés o pastores del evangelio de
> Jesús te recomienden leer y te ayuden a entender más de Jesús y de su
> palabra sagrada, la Biblia. Libros cristianos están disponibles en
> gran cantidad en diferentes temas, en tu librería cristiana inmediata
> a tu barrio, entonces visita a las librerías cristianas con
> frecuencia, para ver que clase de libros están a tu disposición, para
> que te ayuden a estudiar y entender las verdades de Dios.
>
> Te doy las gracias por leer mí libro que he escrito para ti, para que
> te goces en la verdad del Padre Celestial y de su Hijo amado y así
> comiences a crecer en Él, desde el día de hoy y para siempre.
>
> El salmo 122, en la Santa Biblia, nos llama a pedir por la paz de
> Jerusalén día a día y sin cesar, en nuestras oraciones. Porque ésta es
> la tierra, desde donde Dios lanzo hacia todos los continentes de la
> tierra: todas nuestras bendiciones y salvación eterna de nuestras
> almas vivientes. Y nos dice Dios mismo, en su Espíritu Eterno: "Vivan
> tranquilos los que te aman. Haya paz dentro de tus murallas y
> tranquilidad en tus palacios, Jerusalén". Por causa de mis hermanos y
> de mis amigos, diré yo: "Haya paz en ti, siempre Jerusalén". Por causa
> de la casa de Jehová nuestro Dios, en el cielo y en la tierra:
> imploraré por tu bien, por siempre.
>
> El libro de los salmos 150, en la Santa Biblia, declara el Espíritu de
> Dios a toda la humanidad, diciéndole y asegurándole: - Qué todo lo que
> respira, alabe el nombre de Jehová de los Ejércitos, ¡el Todopoderoso!
> Y esto es, de toda letra, de toda palabra, de todo instrumento y de
> todo corazón, con su voz tiene que rendirle el hombre: gloria y loor
> al nombre santo de Dios, en la tierra y en las alturas, como antes y
> como siempre, para la eternidad.
>
> http://www.supercadenacristiana.com/listen/player-wm.asp?playertype=w...
>
> http://www.unored.com/streams/radiovisioncristiana.asx
>
> http://radioalerta.com

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